Vegetales que solo tendrías que comprar una vez si aprendieras a regenerarlos

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Si te gustan las verduras, el cultivo o simplemente quieres tener tu propia huerta en casa, hoy te enseñamos cómo cosechar tus propias verduras, sin necesidad de semillas, de una forma económica y sencilla.

Además, otra de las ventajas es que solo tendrás que adquirir una sola vez el producto que quieras cosechar. No pierdas detalle, pues aunque no tiene mucha dificultad, ni requiere grandes habilidades de labranza, debes tener en cuenta una serie de factores y cuidados que te contamos a continuación:

1. Ajos

Dentro de la cocina mediterránea, el ajo es uno de los ingredientes fundamentales. Además, si se come crudo, posee innumerables virtudes demostradas científicamente tales como incrementar las defensas, es antiinflamatorio, anticoagulante y ayuda a incrementar los niveles de insulina, entre otras cosas. Por eso hoy te enseñamos cómo cosechar los tuyos propios:

Averigua cuándo es mejor plantar los ajos en tu región

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Normalmente las mejores épocas para plantarlos son a mediados de otoño o principios de primavera. El ajo no es una planta excesivamente delicada por lo que crece bien en una amplia gama de climas.

Elige el lugar idóneo para la siembra y prepara el terreno

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Lo primero que debes saber es que el ajo necesita mucho sol, aunque puede estar en zonas de sombra parcial. El suelo tiene que estar cavado y quebradizo -mejor si se trata de una zona con suelo arcilloso-. El suelo deberá estar bien drenado y es recomendable que uses compost y estiércol para darle nutrientes a la tierra.

Utiliza un ajo que sea fresco para la siembra

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El ajo se siembra a partir de un diente, mucho mejor si es fresco -puedes adquirirlos fácilmente en un mercado local o en alguna granja, evitando siempre que hayan sido rociados con algún aerosol químico-.

Debes escoger una cabeza de ajos que tenga dientes grandes y que estos no estén blandos, ya que de cada uno de ellos brotará una planta. Si tienes un ajo en casa que haya empezado a brotar, puedes usar ese.

Siembra del ajo

Utiliza solo los dientes más grandes para plantarlos

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Planta los dientes más grandes, ya que los pequeños producen bulbos de menor tamaño.

Empuja cada diente unos 5 cm dentro de la tierra con la puta hacia arriba

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Es recomendable que cada planta de ajo tenga una separación de al menos 20 cm para un mejor crecimiento.

Cúbrelos con mantillo

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Puedes cubrirlos con un mantillo que incluya heno, hojas secas, paja, compost, estiércol descompuesto o recortes del césped que estén podridos.

Fertiliza los dientes o la superficie con compost

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En el momento en que plantamos el ajo hay que fertilizarlo. Hazlo también en primavera si los plantas en primavera o viceversa.

Cuidados de la planta

Riégalas con frecuencia

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Una vez plantados, los ajos necesitan estar húmedos para que las raíces puedan desarrollarse. Tampoco te pases con el agua porque la planta podría pudrirse, sobre todo en los meses más fríos.

Riega las plantas profundamente una vez por semana si no ha habido lluvias. No es necesario regarlo mucho a no ser que haya sequía, y en ese caso, riega con moderación. Además, deberás reducir el riego gradualmente cuando se va acercando el verano, ya que necesita de calor y sequedad para que los bulbos maduren.

Mucho cuidado con las plagas

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Ratones, insectos, topos o alguna otra criatura podrían fastidiarte la cosecha, ya que se comen los bulbos y pueden hacer sus nidos entre las plantas. Sobre todo debes tener cuidado con los áfidos, unos insectos a los que parece encantarles las hojas y los capullos del ajo -puedes frotar con el dedo sobre ellos para aplastarlos-. Muchas veces, los ratones hacen sus nidos en el mantillo con el que hemos recubierto las plantas de ajo, por lo que si tienes este problema, deberías utilizar otro abono para que no se sientan atraídos.

Cosecha

Come algunos tallos si lo deseas

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Cuando la planta comienza a crecer, aparecerán unos tallos verdes y largos que formarán bucles. Puedes sacar alguno y comerlo si lo deseas. No lo hagas con todas las plantas porque esto puede dañar las cabezas. Te recomendamos que uses guantes cuando extraigas los tallos, ya que ¡tus manos podrían estar oliendo a ajo durante varias horas!

Atento a las señales que indican que el ajo está listo

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Los ajos estarán listos para ser cosechados cuando las hojas se vuelvan amarillas o marrones y cuando notemos que los dientes son completamente individuales unos de otros en el bulbo.

Cuando los tallos comienzan a secarse, hay que cosechar el ajo o la cabeza podría romperse. Normalmente, la recolección dura desde finales del verano hasta bien entrado el otoño. En algunas zonas cálidas se puede cosechar de una forma más temprana.

Utiliza una pala para aflojar el área que hay alrededor de los bulbos para extraerlos

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Pon mucho cuidado con la pala porque podrías fastidiar el bulbo. Una vez que han sido extraídos, lávalos y déjalos en un sito ventilado o al sol para que se sequen durante varios días.

Almacenamiento de los ajos

Puedes ponerlos en un recipiente para ajos

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Los bulbos, una vez que están secos, pueden ser guardados en un recipiente de cerámica.

Haz trenzas de ajos

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Puedes colgarlos trenzando las hojas secas en la despensa o en la cocina.

Conserva el ajo en aceite o vinagre

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Los dientes de ajo pueden conservarse perfectamente en aceite o vinagre pero, siempre dentro de la nevera y es recomendable consumirlos rápidamente para evitar que aparezcan bacterias.

2. Apio

El apio es otro de los alimentos esenciales que te enseñamos a reciclar una vez que hayas comprado. Entre las propiedades que posee podemos encontrar que es una verdura que reduce el colesterol, es anticancerígeno, reduce el estreñimiento, es diurético, antiinflamatorio, disminuye la presión sanguínea y, curiosamente, parece ser que cura el insomnio. Un alimento tan sumamente completo, que no puede faltar en una dieta equilibrada. Por ello, te enseñamos cómo rebrotarlo sin semilla:

Utiliza el apio que hayas comprado para cocinar y la base ponla en remojo durante unos días

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Si metemos la base del apio en un bol con agua -esta deberá cubrirlo más o menos hasta la mitad-, en unos días veremos como rebrota.

Trasplántalo en una maceta y riégalo

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En un tiempo, tendremos una planta propia de apio, la cual podremos utilizar para cocinar y volver a plantar.

Aquí añadimos un vídeo donde podrás ver este sencillo proceso paso a paso:

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