Un arte que sana: los mandalas

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Un mandala es mucho más que un dibujo. En ellos, se contiene el cosmos, un espacio sagrado que invita a la reflexión y la introspección. La viveza de sus formas y colores es una invitación que nos cautiva y nos arrastra a una esencia mucho más profunda que el simple placer estético.

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Carl Gustav Jung, por ejemplo, estudió su simbolismo para explicarnos no solo sus místicas y antiquísimas raíces, sino también, la aplicabilidad más cotidiana que de ellos podemos obtener, tanto en el ámbito clínico como en el emocional.

Estamos seguros de que toda esta información te va a servir de ayuda. Porque los mandalas, no son solo esas figuras que pueden decorar un rincón de nuestra casa. Prueba a pintarlos, a dibujarlos, prueba a sumergirte en sus formas, en sus círculos, permítete ser libre a través de este arte sanador.

La conexión con uno mismo a través de los mandalas

Mandala es una palabra que procede del sánscrito y que significa círculo. Ahora bien, si nos remontamos a sus orígenes te sorprenderá saber que estos cosmogramas hunden sus esencias en la tradición asirio-babilónica, y que su simbolismo, representa la evolución y la involución en su retorno al centro del propio universo.

En ellos, se permite concentrar a su vez a nuestra psiquis para entrar en contacto con la totalidad de este complejo mundo del que formamos parte. De hecho, el propio Carl Gustav Jung nos sugería un interesante ejercicio con los mandalas que te invitamos a probar:

  • Elige un mandala que te atraiga, que te cause cierto interés inexplicable por su belleza o su complejidad.
  • Obsérvalo durante unos minutos e intenta captar sus formas en tu mente.
  • Ahora, sin mirar el dibujo, visualízalo en tu mente permitiéndote unos instantes de relajación. Sumérgete en cada uno de sus círculos, en sus movimientos lentos pero perfectos, donde no hay esquinas y todo fluye.

Según el célebre psiquiatra suizo, el hecho de que nos concentremos en figuras circulares invita ya a una unión hacia nuestra parte espiritual. Establece una conexión muy íntima con nuestro ser para permitirnos conocernos mejor, y “depegarnos” por un momento, del mundo material.

Te invitamos a probarlo.

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Cuando un artista del Tíbet pinta su mandala, no lo hace por razones estéticas. Sigue una tradición precisa que representa la esencia de su alma, sus grandezas, sus fantasmas y los cambios sutiles de su crecimiento personal, integrándolo en un todo.

Terapias con mandalas

A día de hoy el arte de los mandalas ha salido de los templos para volverse algo muy cotidiano, a la vez que sanador. Su aplicabilidad es múltiple y ofrece grandes beneficios:

  • Personas con deficiencias o problemas mentales, encuentran un placer muy especial con el sencillo ejercicio de pintar mandalas.
  • El dejarse llevar a través de sus figuras y círculos, les permite establecer una conexión con ellos mismos, relajando tensiones y regulando muchas emociones.
  • Pintar mandalas es muy adecuado para los niños pequeños, no solo les permite mejorar la coordinación psicomotriz, sino que además, incentiva su concentración en la tarea en caso de hiperactividad, y fomenta su imaginación a la vez que la serenidad y la calma.
  • El simple hecho de pintar un mandala, nos obliga a elegir una gama particular de colores. En ocasiones, el resultado final puede ser un claro ejemplo de nuestro estado anímico según las tonalidades representadas.
  • El arte de los mandalas es un ejercicio espiritual que nos permite relajar tensiones y liberar el estrés. Cada uno que elijamos será parte de nosotros, y el dibujo creado u obtenido un reflejo de nuestra propia alma. ¡Jamás tires ninguno!

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Si deseas ir un poco más allá te invitamos también a que dibujes mandalas. No te limites a pintarlos, coge papel y lápiz, respira hondo y permite, al igual que hacen los artistas de la India o el Tibet, representar tu esencia interior a través de ellos.

Cada círculo contiene tu propio universo, ahí donde se esconden tus oscuridades y también tus victorias. Percibirás laberintos insalvables y caminos de liberación que merece la pena expresar. Son relatos de tu yo más profundo, partes en conflicto y senderos que tu mano armonizará en el interior del mandala casi sin que te des cuenta.

En ocasiones, hay muchas cosas de las que no somos conscientes, y este tipo de arte terapéutico y espiritual, va a permitir que tu consciencia tenga forma, colores y una belleza única que satina un pequeño cosmos lleno de simbolismos.

Los mandalas son mucho más que un conjunto de formas y colores. Los mandalas son pequeños retazos de vida cuajados de grandes y pequeños universos. Te invitamos a disfrutarlos.

Fuente: http://rincondeltibet.com/blog/p-un-arte-que-sana-los-mandalas-1631

 

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