Fui a Naturhouse para adelgazar y de repente mi pelo empezó a caer. COMPÁRTELO!

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El año pasado lo dejé con mi novio y empecé a comer más por la ansiedad. Quería algo rápido, un cambio radical. Mis amigas me recomendaron Naturhouse, era como Lourdes, parecía que hacían milagros.

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En dos meses adelgacé 13 kilos, llegué a perder 3 kilos por semana. Los empleados me felicitaban. Llegó agosto y me fui de vacaciones con mi cargamento de pastillas, quería seguir sus indicaciones a rajatabla.

Me gastaba unos 40 euros semanales. Sobre todo tomaba diuréticos, unos sobres rojos que eran de alcachofa, papaya para el vientre plano, pastillas para quemar grasa y unas ampollas de día y de noche. Creo que probé todo lo de la tienda.

De repente el pelo se me empezó a caer, pero mucho, no como cuando hay el cambio de estación.

En septiembre caí en una depre bastante bestia, nunca me había sentido tan triste. Y había adelgazado mucho, tendría que estar contenta. El mundo se acababa, así que poco a poco dejé de tomar las pastillas.

De repente el pelo se me empezó a caer, pero mucho, no como cuando hay el cambio de estación
Poco después empezó todo. En octubre cogí hongos vaginales y me empezó a doler el estómago después de cada comida. En diciembre unos granos horribles aparecieron en mi espalda y eso que yo nunca había tenido acné, nada. En enero tenía todos los síntomas a la vez.

Hace dos meses decidí ir al médico. Resulta que tengo la glándula suprarrenal afectada: mis niveles de PH han sufrido un cambio radical, de ahí la caída del pelo y los granos. También se me han alterado las hormonas, igual por eso me sentía tan deprimida.

Sólo estuve dos meses en Naturhouse y tardaré más de un año en regular mi sistema endocrino. Nos dijeron que denunciáramos, pero ¿cómo lo podía demostrar?”.

Un imperio español

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De Amanda sabemos que ha vuelto a engordar, y que a pesar de ello se siente más alegre. A esta joven de 23 años le “toca resignarse y tener paciencia” si quiere recuperar la salud que tenía antes.

De Naturhouse sabemos que el pasado 24 de abril salió a bolsa con una buena acogida de los inversores y que su dueño, Félix Revuelta, es uno de los 100 empresarios más ricos de España.

Con sede en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), esta empresa familiar inició su actividad en el sector de la dietética hace dos décadas. Ganaron tanto dinero (tenían un “exceso de tesorería”) que se expandieron a 27 países extranjeros. Ahora quieren dar el salto a Estados Unidos, Canadá y Australia.

Parece lógico que a Félix Revuelta se le considere un ejemplo de éxito empresarial y que dé conferencias en las escuelas de negocios más notables del país. Sobre todo teniendo en cuenta que ha fundado un imperio dietético “sin tener ni idea”, tal como él mismo afirmó en este vídeo del programa Banespymes del banco Banesto.

En varias ocasiones el empresario ha desvelado su receta: baja inversión y alta rentabilidad.

Irene tiene 54 años, es química de profesión y directora general de una empresa farmacéutica. Su profesión no impidió que, hace seis años, acudiera a un establecimiento de Naturhouse en Ripollet porque quería adelgazar.

“Te hacen comprar un arsenal de pastillas y cápsulas. Es una ruina. Te gastas tanto dinero que sigues la dieta que te hacen de una forma estricta. No sé si lo que me adelgazó fue eso o el montón de suplementos, el caso es que funcionó y a las tres semanas había perdido peso.

Por algún motivo la cápsula no se había deshecho dentro de mi estómago
Un día me vino un dolor de estómago muy fuerte. No soy asustadiza, pero me dolía tanto que terminé en el hospital Can Ruti. Mientras me atendían me entraron ganas de vomitar y saqué una cápsula enorme. Se había hidratado y tenía el tamaño de un dedo meñique entero. Por algún motivo no se había deshecho dentro de mi estómago.

Tonta de mí, no cogí la cápsula. Cuando fui a quejarme al día siguiente me decían que era imposible. O se les había colado una muestra de plástico, o había que revisar ese producto. No me hicieron ni caso.

Tiré todas las pastillas a la basura y dejé de ir. El problema no es que una empresa de alimentación o parafarmacia haga negocio, sino que lo hace sin control de la administración. La gente ingiere ese producto y tiene unos efectos, es como un medicamento más”.

¿Comerciales o nutricionistas?

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“Tu nutrióloga siempre gratis. ¡Cuidamos tu salud!”. Este eslogan resume la estrategia marketing que sigue Naturhouse: ofrecen una dieta personalizada de forma gratuita y sus trabajadores visten unas batas blancas que dan seguridad.

La empresa tiene más de 2.000 centros propios o franquiciados, pero hay sospechas de que en ellos no siempre trabajan profesionales de la dietética y la nutrición. Eider, de 31 años, sí era graduada cuando Naturhouse le ofreció su primer trabajo en Barcelona, nada más salir de la universidad en 2007.

Fue en durante el proceso de formación cuando se percató de que muchos de sus compañeros no eran profesionales del sector: “Allí había gente que no tenía formación”.

Eider asegura que en el curso previo les enseñaban sobre suplementación, pero también sobre marketing: “Teníamos que conseguir que los pacientes se gastaran unos 100 euros mensuales, decir que las sesiones de nutrición eran gratuitas pero que tenían que comprar los suplementos para que la dieta fuera efectiva”.

Con un sueldo de mileurista, Eider tenía posibilidades de prosperar en la franquicia en la que fue contratada: “Había unos objetivos y si los cumplías te daban una compensación económica. Yo tuve suerte porque mis jefes tenían otros negocios, no me presionaban como a mis compañeros. Nunca conseguí ganar una prima, ni me interesaba”.

Teníamos que conseguir que los pacientes se gastaran unos 100 euros mensuales
Eider opina que Naturhouse sigue un método poco ético: “Hacen justamente lo contrario de lo que decimos los dietistas y nutricionistas. Nosotros inculcamos hábitos, ellos venden productos. Generan expectativas y dependencias a suplementos que no te enseñan nada”.

Asegura que la empresa engaña en sus panfletos y promociones: “No hay planes personalizados, todo viene diseñado desde arriba. Sólo tenemos que imprimir las dietas. Cualquiera podría trabajar allí”.

Lo que causó que Eider abandonara su trabajo en 2009 fue el despido de su compañera. Se trataba de una vecina popular en el barrio, contratada como dependienta. Al parecer no consiguió los objetivos comerciales: ” Según los jefes la tienda no daba para pagar dos sueldos, así que decidieron quedarse conmigo en multitarea y ahorrarse un sueldo”.

La denuncia de un gremio

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A raíz de las quejas de los propios trabajadores como Eider, y tras 4 años de conversaciones con la empresa, en 2007 la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN) decidió romper relaciones con Naturhouse a través de un comunicado.

Giuseppe Russolillo, presidente de la organización, anunció que tenía intención de denunciar a Naturhouse ante el Ministerio de Sanidad por la “falta” de profesionales en sus centros, “a pesar de que en su publicidad hacen mención expresa a que ‘en las tiendas te atenderá tu dietista’”.

La respuesta de Naturhouse fue demandar a Russolillo y a la AEDN, pero no tuvo éxito: tras varias intentos, en 2012 el Tribunal Supremo desestimó definitivamente la demanda de Naturhouse, amparando las críticas del colectivo de nutricionistas. También FACUA denunció la publicidad de la cadena ante las autoridades sanitarias.

Desde entonces Naturhouse sigue operando libremente y haciendo crecer su negocio, pero el gremio de nutricionistas y dietistas mantiene su posición oficial: “Consideramos que no ha cambiado su forma de trabajar y mantenemos la denuncia pública que se hizo en su día”.

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Cuando María, de 21 años, fue por primera vez a Naturhouse, iba a acompañada de su madre porque aún era menor de edad: tenía 16 años.

“Quería lo típico, perder lo que me sobraba, unos 5 kilos, así que me apunté. Me quitaron el pan, la pasta, el arroz, la patata. Dos días a la semana hacía dieta de choque, que era comer y cenar lo mismo. Y luego las pastillas. Estuve 5 meses, desde diciembre hasta antes del verano.

Los pelos de mis piernas empezaron a enquistarse. No crecían y se me infectaban. Me notaba muy cansada, mareada, casi llegué a desmayarme. Fui al médico y resultó que tenía anemia.

Ahora tengo todas mis piernas llenas de puntos rojos y heridas. El mal ya está hecho
Las pastillas que estaban tomando eran diuréticas y además de expulsar todo el líquido y las toxinas, estaba haciéndome perder más hierro de la cuenta.

Ahora tengo todas mis piernas llenas de puntos rojos y heridas, mis pelos ya no tienen fuerza para crecer y no tiene solución, por más que me depile. El mal ya está hecho”.

Naturhouse no averiguó sobre los antecedentes familiares de María o los ignoró, lo que tanto ella y como madre recuerdan como más probable: “Me preguntaron si tenía problemas de salud y si tenía alergias, por fuerza tuve que decirlo”. Muchos de sus parientes, incluída la madre de María, padecen anemia crónica.

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Empresas como Naturhouse operan con escaso control y gozan de cierta impunidad. Al menos así opina el biólogo y dietista-nutricionista Juan Revenga: “Tenemos un montón de legislación, pero nadie controla su cumplimiento. Este tipo de negocios inclumplen claramente varios artículos, sobre todo relacionados con la publicidad. Lo peor es que hacen creer al cliente que el adelgazamiento se va a producir en base a la ingesta obligada de sus productos”.

Revenga cree que la escasa valoración laboral de su gremio es origen de esta situación, ya que “en el sistema sanitario público no existen plazas para nutricionistas”. Eso provoca que los nuevos profesionales sean absorbidos por este tipo de negocios: “No tenemos más salidas. Al mismo tiempo, en Naturhouse y empresas similares no se exige titulación y se denigra nuestra profesión ofreciendo dietas ‘gratuitas’. Lo más importante es que sepas vender. Eso sí, si tienes un diploma, te pedirán que lo lleves a la tienda y lo cuelgues bien alto”.

Nos hemos convertido en vendedores en un ámbito en el que la salud está implicada
Tras poner en conocimiento de Naturhouse los testimonios expuestos en este reportaje, la empresa se ha limitado a responder brevemente por correo electrónico: “Naturhouse ha atendido a más de 4 millones de personas en sus más de 20 años de historia y nunca ha tenido ningún problema en los 27 países en los que tiene presencia […] Ha buscado siempre mejorar el bienestar de sus clientes, a través de un proceso de reeducación alimentaria, basado en la dieta mediterránea, que se considera una de las dietas más saludables del mundo”.

Hace mucho que el marketing llegó a nuestras mesas, a nuestros cuerpos. Según Revenga una nueva perversa ideología, el nutricionismo, ha invadido nuestra sociedad a través de profesiones como la suya: “Se atomizan los nutrientes de los alimentos para otorgarles propiedades globales y vender más. Por ejemplo: una torrija podría tener un alto contenido en calcio y por tanto decir que eso ayuda a tus huesos. Pero también tiene 400 kilocalorías”.

Esto es una constante en la publicidad alimentaria. A falta de una salida profesional, muchos profesionales de la nutrición trabajan para empresas “destacando” propiedades positivas de productos poco saludables: “Yo lo llamo ‘ prostitución nutricional’. Nos hemos convertido en vendedores en un ámbito en el que la salud está implicada”.

Ahora mismo, millones de personas se sienten mejor al creer que están invirtiendo en un adelgazamiento saludable. Quizá la cuestión sea si en algún momento han dejado de ser pacientes: “No han asesorado a 4 millones de personas, como ellos dicen. Millones de clientes han traspasado el dintel de su puerta”.

FUENTE: http://www.playgroundmag.net/articulos/reportajes/naturhouse_0_1534046588.html

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