Estos son los rasgos de la cara que revelan tu cociente intelectual

A lo largo de la evolución humana se han ido desarrollando ciertos rasgos faciales y estructuras corporales en los seres humanos. Aunque en la prehistoria lo que más peso tenía en la sociedad era la fuerza bruta o la habilidad para la caza, poco a poco se fue abriendo camino la inteligencia como atributo predominante. La capacidad de aprovechar mejor una fuerza o de optimizar la habilidad para obtener resultados mejores fue la clave de la supervivencia.

 

 

Por lo cual, en este artículo vamos a analizar la posibilidad de detectar la capacidad intelectual basándonos solamente en la predisposición genética. Por ello vamos a analizar la distribución de los rasgos faciales:

  • Las personas con una alta capacidad intelectual tienen los ojos más separados entre sí, poseen una nariz más larga y una barbilla más afilada. También tienen unas comisuras inclinadas hacia arriba, como si tratasen de sonreír, y los labios más finos.
  • Por el contrario, las personas con los ojos más juntos y con unas facciones faciales más redondeadas tienen menos posibilidades de destacar por su inteligencia.

Según un estudio de una investigadora de la universidad de Louisville, Joanna Rowe, es muy común encontrar a auténticos genios con ojos azules. Para ella era por tanto sinónimo de mayor posibilidad de desarrollar dicha capacidad. En ese mismo estudio también se añadieron algunos rasgos más. Según este estudio si disponías de una cara más ancha que larga, con una mayor circunferencia también tenías más capacidad cerebral y, por lo tanto, mayor predisposición a desarrollar un mejor intelecto. La frente nos muestra algunos otros rasgos ocultos. Si disponemos de una frente que sobresale, seremos personas más generosas. Si notamos que además es suficientemente ancha también añadiremos que será inteligente y astuta. Una frente muy curvada tendrá también tendencia a la espiritualidad.

Sin embargo, recordamos, esto sólo sirve para reflejar una posibilidad, no una certeza. Este tipo de estudios sólo sirven para determinar si hay una tendencia a parecerse a rasgos comúnmente observados en personas con un alto coeficiente intelectual. Si una persona fuese aislada, no se le diesen herramientas necesarias, nunca podría desarrollar dicha capacidad.

Por otro lado, si una persona no dispone de los rasgos citados tampoco implicaría que fuese a convertirse en una persona sin alguna capacidad. No por no tenerlo vas a tener un coeficiente bajo. Al final la inteligencia se acaba reflejando mucho más con el propio trabajo día a día y con el ejercicio mental más que con el simple don de nacimiento. Al fin y al cabo una persona con todo en contra también podría convertirse en un genio por encima de la media sin problema alguno.

Fuente: www.paraloscuriosos.com

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