ALERTA: ¿Es beneficioso el consumo de leche en adultos? Te lo revelamos AQUÍ ¡¡COMPARTE!!

Si nombramos la leche, seguramente lo primero que te venga a la cabeza sea que es muy buena para los huesos y dientes por el calcio que tiene, ya que es lo que siempre nos han dicho desde niños. Y como esta percepción está muy extendida y nadie duda de sus propiedades, la leche es uno de los alimentos de origen animal más consumido y valorado en nuestra sociedad. Pero ¿es la leche tan buena como dicen? ¿Qué beneficios aporta a los adultos? Te lo revelamos a continuación.

Desde hace varias décadas, numerosas universidades de prestigio han estado realizando estudios en torno a la leche. Muchos de ellos relacionan su consumo con la aparición de enfermedades como obesidad, osteoporosis, alergias, intolerancias y problemas digestivos. El principal argumento de estas teorías es que ningún otro animal consume leche después de “su infancia”.

El ser humano es el único animal que continúa bebiendo leche a pesar de que su período de lactancia materna haya finalizado. Este hábito es predominante sobre todo en Europa y América, mientras que en oriente casi no se consumen lácteos ni sus derivados. Cabe destacar que en esa porción de la población mundial, los cánceres de mama y próstata son muy poco frecuentes. Esta comparación entre el consumo de lácteos y la aparición de estas enfermedades es una relación que no pasa desapercibida para los científicos e investigadores.

El principal “acusado” es uno de los principales componentes de la leche, la proteína IGF-1 que al parecer, puede incidir en la aparición del cáncer. El papel fundamental que desarrolla esta molécula es estimular el crecimiento. Así pues una vez que una persona ha pasado la etapa de la adolescencia, sus niveles en sangre de esta proteína descienden y las deficiencias del factor de crecimiento están asociadas a un aumento de los trastornos cardíacos y del deterioro cognitivo.

Como por desgracia en nuestro organismo se generan células potencialmente cancerígenas, cuando una de ellas escapa de los controles naturales del cuerpo y se encuentra con un exceso de IGF-1, éste le facilitará el crecimiento y con ello el desarrollo de un posible tumor.

Tampoco hay que olvidar a la caseína, otra proteínas que contiene la leche. Esta se caracteriza por ser una sustancia muy espesa que nuestro cuerpo no siempre puede eliminar de manera correcta. En algunas personas con este problema, la proteína se adhiere a los vasos linfáticos del intestino, impidiendo la óptima absorción de nutrientes.

Es por eso que se recomienda reducir el consumo de leche y lácteos en la medida de lo posible. Esto no solo evitará la aparición de las enfermedades citadas anteriormente, sino que también te ayudará a adelgazar, facilitar la digestión, reducir considerablemente el acné y los niveles de colesterol.

Existen otras alternativas más saludables como la leche de almendras, de soja o de arroz. Estas leches vegetales te aportarán muchos beneficios ya que no contienen lactosa, colesterol y son bajas en grasas malas. Para incluir más calcio en tu dieta también puedes optar por cereales, legumbres, verduras de hoja verde, semillas y las nueces que también son ricos en calcio, favorecen la absorción de este mineral.

¿Y tú? ¿Vas a seguir tomando leche?

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Fuentes: www.saludable.guru

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